Rosa López: “He dejado de pedir permiso. Ya solo pido paz”

En una entrevista concedida a Valeria Vargas para la revista Diez Minutos, Rosa López aparece como lo que es: una artista que ha sobrevivido a la fama, al ruido, a la báscula, a Operación Triunfo, a Eurovisión y, sobre todo, a sí misma. Y lo cuenta con esa ironía suya tan inesperada, la que te desmonta sin levantar la voz.
Rosa vive uno de sus momentos más redondos: gira con ‘12 diamantes negros’, amor del bueno, perros hiperactivos, agenda llena y un discurso que ya no pide disculpas por existir. La granadina ha llegado a esa etapa vital donde la serenidad compite con la retranca y gana por goleada.
Sobre su disco, lo explica sin metáforas vacías:
“Cada canción es un diamante oscuro que he pulido a golpe de vida. Ahora las abrazo con más calma que nunca. Y ya no necesito gustar. Que guste a quien guste.”
Así, sin edulcorante.
De Almanjáyar al Festival de Eurovisión, y vuelta
Hace dos décadas Rosa salió disparada a Europa con Europe’s Living a Celebration, convirtiéndose en un fenómeno que medio país recuerda con cariño y el otro medio con nostalgia premillenial. Y aunque todo aquello fue una montaña rusa emocional, ella lo lleva hoy con humor y con una lucidez que antes no tenía.
En ‘Almanjáyar’, uno de los temas del disco, vuelve a sus raíces sin temor al qué dirán.
Reconoce que en los tiempos de OT ocultó el nombre de su barriada porque temía el estigma:
“Llegó un punto en que solo puedes caminar con tu verdad.”
Y esa verdad incluye haber crecido en un barrio humilde, haber sido profeta en Armilla y haber aprendido a base de bofetadas que la procedencia no define el destino.
Sueños terrenales, vida tranquila y un poco de gallinas
Rosa tiene sueños grandes, pero todos muy terrenales:
“Quiero recorrer el mundo en caravana con mi chico. Tener un huerto, jardín y gallinas. Y montar algo que ayude a otra gente.”
Una fantasía muy lejos del brillo de OT1, pero mucho más cerca de lo que necesita ahora.
El amor como antídoto contra el caos
“La paz llega cuando la otra persona está completa también.”
Así habla del amor, sin aspavientos.
Él le acompaña, la sostiene, la equilibra… y hasta la arrastra a hacer planes que ella, ermitaña confesa, jamás haría sola.
Naím Thomas y las cuentas del pasado
En ‘Nada’, su dueto con Naím Thomas, Rosa cerró un pequeño círculo emocional.
“Lo admiraba muchísimo en La Academia. Y mira qué humildad la suya, aceptar cantar una composición mía.”
De aquella Rosa tímida queda el recuerdo; la de ahora es madura, segura y con una creatividad que ya no pide permiso a nadie.
Las heridas: cerradas, archivadas y con sello de seguridad
Sobre su posible biografía, lo deja claro:
“No será para curarme. Las heridas importantes ya están bien selladas.”
Si un día publica un libro, será sobre crecimiento personal, psicología, nutrición, y sobre cómo sobrevivir a los focos sin perder la cabeza ni el sentido del humor.
Rosa López ya no es una concursante de reality en shock ni una representante eurovisiva cargando con el peso de un país.
Es una mujer que ha hecho las paces con sus luces y con sus sombras.
Y, vista de cerca, brilla justo por eso.
Fuente: Diez Minutos