JIVA es la elegida: Azerbaiyán vuelve al juego grande en Viena

Azerbaiyán ha hecho ese movimiento que parece silencioso… hasta que te das cuenta de que es un “hola Europa, vengo con garganta”. Este viernes 6 de marzo, İctimai Television ha confirmado que JIVA será la nueva abanderada del país en Eurovisión 2026 en Viena, en lo que será la 18ª participación azerí desde su debut en 2008. Y no, no han montado un circo televisado para elegirla: han ido por la vía del “tenemos un plan y no vamos a discutirlo en prime time”.
Y sinceramente, a veces se agradece. Porque el fandom ya se encarga de discutirlo gratis.
El dato clave: JIVA actuará en la segunda semifinal
JIVA competirá en la primera mitad de la segunda semifinal, el jueves 14 de mayo. O sea, ya sabemos el día, el bloque y el momento aproximado del drama. Lo que todavía no sabemos es la canción, porque Azerbaiyán también practica el noble arte eurovisivo de “te lo anuncio, pero te lo enseño cuando me da la gana”.
Cómo la han elegido: 186 canciones y una criba con bisturí
Aquí no hubo “ay, qué nervios el televoto”. Hubo trabajo de oficina, pero del serio. A la selección llegaron 186 canciones: 107 enviadas por compositores e intérpretes locales y 79 por autores internacionales. Luego, un panel profesional se tragó todo ese material, invitó a 18 candidaturas a audiciones (vocales, presencia escénica, potencial internacional… el pack completo) y de ahí salió una lista final de tres.
El último empujón lo dio un focus group creado para la ocasión, que terminó señalando a JIVA como la elección para Viena. Traducción: no es un “a ver qué sale”, es un “hemos probado, comparado y decidido”.
¿Quién es JIVA y por qué esto pinta a apuesta vocal?
JIVA es Jamila Hashimova y, por el perfil que traen, el mensaje es bastante claro: Azerbaiyán quiere una intérprete que aguante el directo sin pedir perdón. Su carrera no empieza ayer. En 2003 ya quedó segunda en el concurso Baku Autumn, en 2007 pasó por el proyecto Show Time, y con el tiempo ha ido tocando muchas teclas: colaboraciones con el conjunto RAST, paso por el Montreux Jazz Festival, y una etapa como vocalista principal de Hazz Band, mezclando jazz con pop más contemporáneo.
Desde 2017 va en solitario, moviéndose entre pop, dance y R&B, cantando en azerí, ruso e inglés, y en 2025 se llevó una medalla televisiva muy útil: ganó The Voice of Azerbaijan, dentro del equipo de Roya Aykhan. Vamos, que no llega a Viena como “promesa”, llega como artista con rodaje y con un historial de escenario.
Y ojo, que esto tiene su puntito de historia bonita: en 2011 ya rozó el sueño eurovisivo quedándose en el top 3 de la final nacional de Azerbaiyán. Si esto fuera una telenovela, estaríamos en el capítulo de “por fin”.
La pregunta del millón: ¿qué Azerbaiyán veremos en 2026?
Con una voz así, Azerbaiyán puede ir por caminos muy distintos: algo elegante y cinematográfico, algo moderno y afilado, o incluso un tema que juegue con ese pasado jazzy de JIVA pero con producción actual. Lo importante es que, en una semifinal donde medio mundo intenta llamar la atención a base de estímulos, a veces el arma más peligrosa es una cosa simple: salir, plantarte y cantar como si te debieran dinero.
Ahora falta la pieza que lo cambia todo: la canción. Y ahí es donde se sabrá si Azerbaiyán viene a “cumplir” o a morder.
Fuente: Eurovision

