Australia empieza a calentar Eurovisión 2026… y aún no ha dicho ni quién canta

Australia todavía no ha anunciado artista. Todavía no ha presentado canción. Todavía no ha enseñado ni una foto de estudio ni un teaser sospechoso. Y aun así, Australia ya está dando que hablar.
Eso tiene mérito.
Mientras medio fandom europeo está ocupado contando semifinales y discutiendo running orders, Australia juega a otra liga: la del misterio tranquilo. Sonrisa leve. Mensajes cortitos. Y una sensación bastante clara de que saben perfectamente lo que están haciendo.
SBS ha confirmado que Courtney Act y Tony Armstrong volverán a ser los comentaristas de Eurovisión 2026. Es una noticia sencilla, pero significativa. Porque son dos voces que funcionan. Courtney aporta conocimiento eurovisivo real, referencias pop y colmillo. Tony aporta curiosidad genuina, naturalidad y esa energía de espectador que disfruta sin impostar.
Su dinámica no necesita explicación. Es cómoda. Es cercana. Es de sofá.
Y hay un detalle narrativo precioso: Australia debutó en Eurovisión en Viena en 2015. Eurovisión 2026 vuelve a Viena. Diez años después, el círculo se cierra. Nadie planificó esto, pero queda tan bien que parece hecho aposta.
Sobre el representante australiano, SBS solo ha dicho una cosa oficialmente: se anunciará muy pronto. Nada más. Pero entre líneas se ha deslizado algo mucho más interesante. Desde la cadena aseguran que la propuesta es “really good” y que la gente estará contenta.
Cuando una delegación habla así, sin matices defensivos, sin excusas preventivas y sin frases tipo “esperamos que conecte”, suele ser buena señal.
No garantiza victoria. No garantiza Top 10. Pero sí transmite calma.
Y luego está el elefante inevitable: Dami Im.
2026 marca diez años desde su segundo puesto histórico. Dami ha estado dejando pequeños guiños en redes. Y cuando desde SBS les preguntan directamente por un posible regreso, responden con un delicioso: “Creo que estaréis agradablemente sorprendidos”.
No confirman. No desmienten. Pero alimentan.
Eurovisión en estado puro.
Puede que sea Dami. Puede que no. Puede que sea alguien completamente distinto. Puede que sea un nombre conocido. Puede que sea una sorpresa total.
Lo único claro es que Australia está disfrutando del silencio.
Y Australia nunca ha sido un país que mande cosas a Eurovisión por rellenar. Desde su debut ha tratado el festival como una competición real. A veces ha acertado más. A veces menos. Pero casi siempre ha habido intención, planificación y cariño.
Eso se sigue notando.
Australia aún no ha enseñado sus cartas.
Pero ya ha puesto la mesa.
Y cuando Australia se pone así de tranquila…
Conviene mirar.
Fuente: SBS