Italia agita el avispero eurovisivo: Rai pide que Palestina tenga presencia en Eurovisión 2026

Eurovisión todavía no ha encendido los focos de Viena 2026 y ya tenemos otro culebrón en esta temporada. Y no es pequeño.
Tres miembros del consejo de administración de la Rai —Alessandro di Majo, Davide Di Pietro y Roberto Natale— han pedido públicamente que Palestina tenga presencia en el escenario de Eurovisión 2026, porque, según ellos, mirar hacia otro lado sería “desfigurar los valores de inclusión y fraternidad que la música representa”.
Sí. Así. Sin anestesia.
Bienvenidos oficialmente a la fase del año donde Eurovisión deja de ser “solo canciones”.
Qué está pidiendo exactamente la Rai
Importante matiz, porque aquí está la letra pequeña:
La Rai no está solicitando que Palestina compita.
Lo que propone es:
Una aparición no competitiva
De un artista representativo de la cultura palestina
Como gesto editorial y cultural
Dentro de las galas de Viena
Traducción eurofan: una actuación simbólica, fuera de competición, sin puntos, sin banderas en la tabla y sin alterar el formato.
Una especie de “momento especial” con carga cultural.
Nada más. Y nada menos.
Y ojo: dicen que ya lo pidieron
Según los consejeros, la Rai ya trasladó esta propuesta tanto a la EBU como a la ORF (la televisión austriaca organizadora), animando a que no se haga como si nada estuviera pasando.
De momento:
No hay respuesta oficial
No hay confirmación
No hay desmentido
Pero la Rai insiste en que la presión internacional aún puede influir, ya que a mediados de marzo los broadcasters europeos se reunirán con ORF para definir los contenidos editoriales de las tres galas.
Es decir: la puerta sigue entreabierta.
El elefante en la habitación
Este movimiento llega casualmente (nótese el sarcasmo) pocos días después de que Levante declarara que renunciaría a ir a Eurovisión si gana Sanremo 2026, por la participación de Israel en el certamen.
La Rai no menciona a Levante en su comunicado.
Pero vamos.
El contexto grita.
Artistas hablando.
Consejeros reaccionando.
Eurovisión volviendo al centro del debate político-cultural.
Nada nuevo bajo el sol eurovisivo.
Cuando Eurovisión recuerda que nunca fue “solo música”
A algunos les encanta repetir que Eurovisión es apolítico.
A otros les da la risa.
La realidad histórica es que Eurovisión lleva décadas mezclando música, símbolos, gestos y mensajes. A veces de forma elegante. A veces torpe. A veces explosiva.
Lo que plantea la Rai es básicamente asumir lo evidente:
Que Eurovisión es un escaparate cultural.
Y que los escaparates, queramos o no, dicen cosas.
¿Aceptará la EBU?
Difícil saberlo.
Aceptar abriría un precedente delicado.
Rechazar también tiene coste.
La EBU se mueve tradicionalmente en la maravillosa tierra de nadie llamada “neutralidad editorial”, un concepto tan elástico que sirve para justificar casi cualquier cosa.
Pero esta vez la presión viene de un gran broadcaster.
Y eso siempre pesa.
Fuente: Corriere