El ‘Sing for Greece’ se calienta: ¿Habrá música o solo gritos este domingo?

¡Madre mía, cómo está el patio, mis queridos eurofanes! Si pensábamos que el mayor drama de la preselección griega iba a ser el nivel de los ventiladores o si el representante de turno desafinaba en el puente, estábamos muy, pero que muy equivocados. Resulta que a escasos días de que la ERT nos deleite con su flamante Sing for Greece 2026, la cosa se ha puesto más tensa que un vestido de tres tallas menos, porque varios colectivos han decidido que el próximo 15 de febrerono se va a hablar solo de corcheas y purpurina en la puerta del Athens Festival. Os cuento el percal, porque mientras nosotros estamos aquí con el café debatiendo si Grecia vuelve a los ritmos étnicos o si nos cuelan otra balada genérica, fuera del recinto de Peiraios 260 se está cocinando una movilización de las que hacen época.

Un «Photocall» que nadie esperaba en Peiraios 260

La noticia ha saltado como un resorte en las redes sociales y, honestamente, me tiene el corazón dividido entre el amor por el show y la realidad más cruda, porque organizaciones como March To Gaza Greece y la Comunidad Palestina en Grecia han hecho un llamamiento para plantarse allí mismo a las 19:00 horas, justo cuando los artistas estarán dándose los últimos retoques de laca. El comunicado no tiene desperdicio y viene cargado de una artillería verbal que califica a nuestro amado festival como un mecanismo de «lavado de cara cultural», y claro, con este panorama, el ambiente festivo que todos esperábamos en Atenas se ha convertido en un debate sociopolítico que ríete tú de las juntas de vecinos de Desengaño 21.

La ERT, en modo «muda, ciega y sordomuda»

Lo que más nos gusta de un buen salseo es ver cómo reaccionan los protagonistas, pero parece que en la ERT han aplicado la de «si no lo miro, no existe», porque hasta el momento no han soltado ni una palabra sobre el sarao que se les viene encima. Mientras tanto, el sindicato de músicos y otros entes profesionales en Grecia ya le están comiendo la oreja a la pública para que mueva ficha, recordándoles que países como España o Irlanda ya han tomado caminos distintos en este convulso 2026. Es fascinante ver cómo la burbuja eurovisiva, que normalmente es nuestro refugio de paz y mamarracheo, se ve asaltada por la realidad internacional de una forma tan directa que ni el mejor guionista de Netflix lo hubiera planeado para el clímax de la Gran Final.

¿Cantaremos o firmaremos peticiones entre actuación y actuación?

La invitación al boicot es clara y el eslogan de «Este año no vamos a Eurovisión» está corriendo como la pólvora por los grupos de Telegram, dejando a los fans en esa posición tan incómoda de querer disfrutar del talento local mientras se preguntan si el escenario del Athens Festival será suficiente para tapar el ruido de la calle. Al final, el domingo sabremos quién se lleva el billete para la 70ª edición del festival, pero me da a mí que el verdadero «trending topic» no va a ser el vestuario de la ganadora, sino lo que ocurra fuera de esos muros. Veremos si la música une, como dice el lema, o si este año lo que nos une es el desacuerdo absoluto en una edición que, desde luego, no nos está dejando indiferentes.

Fuente: Instagram

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