Portugal se planta y confirma que seguirá en Eurovisión 2026, aunque en la RTP nadie respira tranquilo

Portugal ha decidido quedarse en Eurovisión 2026. Así, sin rodeos. En un día en el que medio continente se baja del festival por la permanencia de Israel, la RTP salió de la asamblea de la UER diciendo que sí, que ellos continúan. Y lo curioso es que el anuncio no ha calmado a nadie: fuera provoca preguntas; dentro, directamente enfado.

La RTP aprieta el botón de “seguir”

El comunicado llegó rápido y con esa formalidad que intenta sonar segura:
tras la votación en la UER, la cadena portuguesa considera que las nuevas reglas “mejoran la transparencia y refuerzan la confianza”. Con eso les basta para justificar la continuidad.

No hubo épica. No hubo grandes discursos. Solo un mensaje claro, casi seco:
Portugal estará en Viena en 2026.

El problema es que la casa no está en paz

Lo que vino después no figuraba en ningún plan.
Según distintas fuentes, la decisión de la dirección cayó como un jarro de agua fría dentro de la propia RTP.
Trabajadores, redactores, técnicos… varios habrían expresado su rechazo abierto, algunos por escrito. La idea que ronda es simple:
¿cómo alinearse con un festival del que se están marchando países con los que Portugal suele ir de la mano?

No es una rebelión dramática, pero sí un ruido constante que suena a “esto no representa lo que deberíamos defender”.

Por ahora, la dirección no se mueve.

Europa, mientras tanto, va en dirección contraria

España, Países Bajos, Irlanda y Eslovenia han confirmado el boicot.
Y no es por un capricho técnico: todas citan Gaza, la actuación de la UER, la politización del certamen y la ausencia de una votación clara sobre Israel.

La UER evitó votar directamente sobre la participación israelí.
En lugar de eso, preguntó si las nuevas medidas bastaban.
La mayoría dijo que sí, y con eso, asunto cerrado.

Para muchos países, el cierre fue precisamente el problema.
Para la RTP, fue suficiente.

Israel aplaude; el debate sigue vivo

El presidente israelí, Isaac Herzog, celebró la decisión como si fuese un triunfo diplomático.
Mientras tanto, las sospechas sobre televoto, campañas de promoción exageradas y diferencias abismales entre jurado y público siguen ahí, sin resolverse del todo.

Las nuevas reglas intentan tapar agujeros, pero nunca ha habido tantas dudas sobre la integridad del proceso.

Portugal sigue… aunque con el suelo moviéndose bajo los pies

La RTP sostiene públicamente que tiene razones para quedarse.
Pero puertas adentro, la discusión no ha terminado.
Y Portugal se encuentra en una posición que quizá no esperaba:
uno de los pocos países de Europa Occidental que permanece en una edición del festival rodeada de polémica.

El país competirá, sí.
Lo que está por ver es si esta decisión resistirá el clima que se está formando a su alrededor, o si Viena 2026 obligará a la RTP a pararse otra vez ante el espejo.

Fuentes: RTP/Publico

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