¿Eurovisión o Insomnio? RTVE desvela el jurado del Benidorm Fest 2026 y nos manda a dormir de madrugada tras el fútbol y Broncano

¡Cerrad las maletas y buscad el protector solar, que nos vamos a la ciudad de los rascacielos y el taconeo! El Benidorm Fest 2026 ya no es una promesa en el calendario, es una realidad que quema más que el asfalto de la Playa de Levante en agosto. RTVE ha soltado el bombazo informativo en la primera rueda de prensa oficial y, amigos, la cosa viene con curvas, mucha plancha y alguna que otra decisión que va a levantar más ampollas que unos zapatos nuevos en la alfombra fucsia. Entre jurados de élite, puestas en escena secretísimas y unos horarios que nos van a obligar a tirar de cafeína en vena, el festival de los festivales calienta motores con una ambición que ríete tú de Sanremo.
Jurado de campanillas para una edición de infarto
Si pensabais que elegir al sucesor de los últimos ganadores iba a ser tarea fácil, esperad a ver quiénes cortan el bacalao este año. La mesa del jurado es un despliegue de poderío industrial que ya quisiera para sí cualquier multinacional. Tenemos de todo: desde Melanie Parejo, la jefaza de Spotify que sabe perfectamente qué le damos al play en bucle, hasta Ignacio Meyer de TelevisaUnivision, para que ese salto a las Américas no sea solo un sueño de noche de verano. El objetivo de César Vallejo está claro: quieren que el Benidorm Fest sea una máquina de fabricar éxitos que colapsen las listas, al más puro estilo italiano. Eso sí, para evitar que los gritos del público les nublen el juicio, este año los expertos estarán escondiditos en una sala privada del Palau, escuchando la mezcla limpia, sin interferencias. ¡Nada de dejarse llevar por el «chanelazo» del momento sin rigor técnico!
Un escenario «invisible» y pulseras que cobran vida
La gran incógnita, esa que nos tiene a todos mordiéndonos las uñas, sigue siendo el escenario. Dicen por ahí que es un homenaje al mítico mirador de la ciudad, una estructura inmersiva y elegante que, según cuentan, no se enseñará hasta que empiece la primera semifinal para no romper la magia. Y ojo, que el público no será un mero espectador: llevaremos pulseras interactivas para que el Palau parezca una constelación de estrellas. El mar, la luz y la emoción se dan la mano en una puesta en escena que prometen será «limpia y emocional». Vamos, que prepares los pañuelos porque entre el despliegue visual y las baladas que se vienen, el rimmel va a correr por Benidorm como el agua bendita.
Trasnochadores por obligación: la guerra de los horarios
Pero claro, no todo es purpurina y alegría en la casa de la pública. El grito en el cielo (y en las redes sociales) ha llegado por culpa del reloj. Las semifinales arrancan a las 23:00 horas, justo después de que Broncano y su tropa terminen de hacer de las suyas en La Revuelta o después de que el balón eche a rodar en la Copa del Rey. María Eizaguirre ha salido al paso con su elegancia habitual diciendo que «opinar es libre», pero que la programación es la que es. Básicamente, si quieres ver a Luna Ki o a Ku Minerva, te toca dormir la siesta o pedir el miércoles libre, porque aquí se viene a disfrutar del show hasta que el cuerpo aguante. Es el precio que hay que pagar por tener un festival que, a pesar de las ojeras, sigue siendo la joya de la corona de la cadena.

